Judith, cuando el miedo te abandona y eres feliz

Tu historia nos conmovió, así que hicimos lo imposible por rescatarte y demostrarte que otro mundo era posible, un mundo en el que hombre era bueno y no te pagaba con palos al final de tu jornada.

Tuviste la suerte de escaparte de la rehala de la que eras prisionera, o tal vez te dejaron abandonada porque no hacías bien tu trabajo y por eso no merecías que se gastarán un euro en sustentarte y alimentarte. Ni siquiera te ganabas el techo que te cobijaba ni el espacio que compartías con los 40 perros más que no corrieron tu suerte. Eras un desecho de caza que nadie quiso reconsiderar.

Con un aura de miedo en tu semblante de veíamos a menudo por las calles, huyendo de todos y de todo, con tu campanita de la rehala y la soga azul en tu cuello, porque no merecías ni un collar para tu cuello. Durante mucho tiempo fue imposible acercarse a tí, de lejos te dábamos de comer. Suerte que tu historia caló en el pueblo y por varios sitios te iban dejando comida para que no desfallecieras. Y aunque lista, rápida y ágil, no confiábamos al 100% que supieras vivir segura en la calle, por eso hicimos lo imposible por sacarte de allí. Con una red y mucha arte de entretenimiento con comida, pudimos arrinconarte, perdónanos por el miedo que te hicimos pasar pero era la única manera de llegar a tí, de socorrerte y ayudarte. Y por fin nos hicimos contigo.

Tus primeros meses en el refugio el miedo aún te invadía cuando nos veías. Totalmente confiada con el resto de perros que como tú un día fueron un deshecho para tirar a la basura. Pero un día todo cambió, dejaste atrás ese aura de timidez y conseguimos traspasar la barrera de tu miedo para encontrar en tí la perra dulce, fiel y amorosa que eres hoy. Y nos sorprende echar la vista atrás y recordar que tu rescate fue toda una estrategia muy planificada, porque no nos lo pusiste fácil, y mientras recordamos esto…te estamos abrazando, cepillando ese pelo tan blanco que deslumbra y mirado esos ojos miel que endulzan a quien te mira.

Y aunque muchos “seres indeseables de escopeta enfundable” preguntaron después por tí, jamás dimos nuestro brazo a torcer, porque tu vida anterior había quedado atrás y ahora tenemos que saber encontrarte el hogar donde te hagan feliz, donde te sientas segura al fin.

Judith está chipada, vacunada, esterilizada, desparasitada y se entrega con contrato de adopción.

661447942 o peludoslospedroches@gmail.com

Omega, el mastín tranquilo
Noche, una mirada especial que enamora
Lucky, un dulce cachorro de galgo
TRIBU, el compañero fiel
Judith, cuando el miedo te abandona y eres feliz
Iris, la bella

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